Cuando Morrissey y Johnny Marr unieros fuerzas a comienzos de los años ochenta, nació una de las alianzas creativas más brillantes, complejas y contradictorias de la historia del pop. En apenas cinco años, The Smiths redefinieron la sensivilidad musical de una generación, combinando guitarras luminosas y melodías imperecederas con letras de una ironía feroz, una vulnerabilidad sin precedentes y una mirada desencadenada sobre la Inglaterra de su tiempo. Pero tras esa aparente comunión artística latía una relación frágil, marcada por tensiones personales, ambiciones divergentes y silencios irreconciliables.